¿Has
visto Fredy? Creo que va cogiendo algo de color.
Si
cariño, y a mí me parece que ha movido un dedo.
¿Crees
que lo conseguirá?, el seguro nos cubre sólo un mes más. Que Dios nos asista.
- FIN -
LA
HISTORIA SABEMOS CÓMO ACABA; PERO ¿NO OS GUSTARÍA SABER CÓMO EMPIEZA Y DE QUÉ
DEMONIOS VA LA COSA?
Había nacido entre radiaciones de todo tipo, en Springfield,
ciudad mundialmente conocida por su Central nuclear.
Su
padre es el ayudante tercero del Jefe de Seguridad de la Central, un tal Homer
Simpson, que siempre le encargaba cerrar las válvulas más candentes. Luego se
tiraban horas jugando al Monopoly con su jefe y los demás ayudantes en la sala
de despresurización, un lugar perfecto para el escaqueo ya que sólo debía pasar
por allí el personal a la entrada y salida.
Cada
cierto tiempo el jefe le mandaba ir a por chicles, cervezas y donuts y para que
no le vieran salir por control le había enseñado un camino a través de los conductos
de recuperación de aire radioactivo. Algunas veces ni se ponía el traje especial
pues era un estorbo y Homer le decía que no hacía falta ya que él mismo se encargaría,
mientras pasaba, de apagar los sistemas de retroventilación para que no hubiera
corrientes. Claro que, a veces, se le olvidaba desconectar, y tenía que ir arrastrándose
por el tubo ya que la corriente de aire casi le impedía avanzar; pero él era cumplidor
y traía los chicles y demás cosas. Llegaba con los pelos de punta y lo que más
le fastidiaba era que el Homer y sus amigotes se reían de él a carcajadas. Ja,
Ja, ja, era broma, la retroventilación es un sistema automático y no se puede
parar a mano; pero no había que preocuparse le decía, la radiación se iba del
cuerpo con una caja de cervezas y un ingrediente especial que tiene la pizza de
Uncle Carrot Pizza´s Emperor, entonces él se tranquilizaba ya que era su jefe
el que se lo decía y pensaba que nadie en su sano juicio pondría a un mentecato
de jefe de seguridad.
Su
madre es cajera en un supermercado y también una ciudadana normal, tiene depresiones,
bebe a escondidas con una amiga que la ponía a parir en cuanto se iba, esconde
en su neceser personal una pequeña Smith & Wesson de dos balas más una en la recámara,
consume televisión a borbotones y
masca
varios kilos de chicle al mes, por lo que tiene las mandíbulas muy desarrolladas.
Su comida preferida es el pastel de carne con manteca de cacahuete, regado con
un buen batido de fresa. Al quedarse embarazada la quitaron de la caja y la pusieron
de administrativa en la oficina. Allí es donde cogió la manía de sacarse fotocopias
de la cara aplastada en el cristal de la fotocopiadora. La encantaba sentir los
fogonazos en la cara y no se preocupaba porque una multinacional norteamericana
de la copia había pagado un contraestudio a unos doctores, independientes eso
sí, que demostraba que la exposición de las embarazadas a los rayos láser de las
fotocopiadoras era incluso beneficioso para el feto.
Así
pues, de la unión de estos dos elementos, cargados de isótopos radioactivos nacería
él, Timothy o, mejor dicho, nacería una polla con Tim acoplado a ella, pretexto
que fue fundamental a la hora de que el registrador lo inscribiera como humano
en el Registro Civil.
Su
padre al verlo ya descartó dos profesiones para su hijo, bailarín y torero, ya
que a la gente y al toro mismo les sería muy difícil concentrarse en otra cosa
que no fuera el sobresaliente paquete.
La infancia transcurrió penosamente entre las burlas de los amigos, conocidos
y demás conciudadanos. Su madre no encontraba tallas suficientes de pañales en
el almacén. Un día preguntó a un representante si fuera posible que le construyeran
pañales de ocho o diez tallas más. Le dijo que sí, siempre que el pedido fuera
al menos de 80.000 unidades ya que había que amortizar los nuevos diseños, troqueles,
moldes y la campaña publicitaria necesaria para cada nuevo lanzamiento; así que
se resignó a comprar los pañales para personas mayores con incontinencia, en farmacias
de otra ciudad, para evitar más cachondeos.
Y llegó la adolescencia, todo un estallido de las hormonas.
Tim,
a veces, más bien con bastante frecuencia, notaba cómo un ligero desasosiego le
hacía tener la sensación de agrandamiento de una parte de su cuerpo.
Un buen día, estando con unos amigos de su edad en una caseta abandonada uno de
ellos sacó un ejemplar de Penthouse. Todos se arremolinaron alrededor y comenzaron
a lanzar exclamaciones y palabras soeces. A uno se le ocurrió la idea de hacerse
una paja comunal. Tim no sabía lo que era aquello; pero en el fondo algo le advirtió
que era una buena idea. Arrancaron una página cada uno y, bajándose los pantalones
se pusieron a desperezar sus respectivas pollitas. Todos habían visto ya el descomunal
aparato de Tim pues los subnormales de sus padres, habida cuenta que no podían
esconder aquel pedazo de miembro, lo habían mostrado profusa y orgullosamente
a todo el mundo, por lo que no hubo exclamaciones por este lado. Le aconsejaron
que hiciera lo mismo que los demás.
Rápidamente, y a la vista de aquellas imágenes de tías buenas mostrando sus tetas,
culos y chochitos en posiciones insinuantes se fueron levantando las pollitas
poniéndose duras y ansiosas. Bueno, todas no tan rápidamente, el pobre Tim agitaba
y agitaba, meneaba y meneaba aquel miembrazo; estaba excitado como los demás y
le gustaba aquello; pero no se ponía rígido como los demás, "Ello" iba poco a
poco. Ya estaban terminando los demás, les veía con la boca abierta y la cara
de bobos, mientras él seguía dándole a sus manipulaciones.
De pronto notó como un fuerte estirón, como que se abría una compuerta y una gran
tromba de agua lo inundaba todo. Su polla, guiada por una orden secreta y repentina,
estaba recibiendo un gran torrente sanguíneo que llenaba todas las cavidades e
iba endureciendo a "Ello". Su cerebro, ante el estímulo fuertemente excitante
dio la orden y de todo su cuerpo fluyó la sangre en desbandada hacia un mismo
destino: "Ello". Tim comenzó a ver borrosas las imágenes de la revista y su mente
ya no retenía a aquella chica insinuante; a la vez sentía un cosquilleo en los
pies y las manos se le iban quedando frías; pero él seguía con aquel placentero
ritmo que había descubierto viendo a los demás. Unos instantes de aceleración
instintiva y una sacudida de placer se fue extendiendo desde el epicentro de su
miembro al resto del cuerpo para acabar dándole un latigazo inesperado y desconocido
en su deshabitada cabeza.
No
volvió a ser consciente hasta que sus brutos amigotes le echaron un cubo de agua
en la cara. Se había mareado y, poco a poco, entre calambres y sacudidas fue recuperando
la consciencia, a medida que todo volvía a sus lugares de origen.
"Ello" estaba recuperando su tamaño anormal. Al cabo de un rato, logró ponerse
de pie y comenzó a limpiarse todo aquello que había expulsado en su inconsciencia.
De esta manera, entre mareos y pérdidas momentáneas de consciencia fue pasando
la adolescencia.
Ya en plena juventud empezó a necesitar más y pensó en tener relaciones con alguna
chica; aunque pronto se dio cuenta de que no iba a ser fácil convencer a alguien
de que almacenara por un momento a "Ello".
"Ello"
era excesivo y ya era conocido en todo el condado; a veces, Tim especulaba sobre
si sus antecedentes nucleares tuvieran algo que ver.
Junto
con los amigotes había probado en algún club de alterne y lo único que conseguía
es que huyeran despavoridas, antes incluso de comenzar el proceso de izada de
bandera.
Estaba ya desesperado cuando oyó de una mujer, Tía Mammy, una negraza de grandes
tetas que tragaría con todo por la pasta. Rompió su hucha y allá fue con un amigo.
En efecto, la negraza, una vez vio lo que había de acoger, estuvo de acuerdo,
a un precio bastante elevado eso sí; pero ya estaba decidido, había que probar
aquel manjar del que tanto había oído hablar.
Comenzaron los preparativos, ella se quitó la poca ropa que tenía, Tim también.
Tumbado en la cama, la negraza con su buen oficio enseguida le puso en orden.
Lengua, manos, tetas, todo lo ponía con gran maestría al servicio de un Tim que
empezaba a notar la elevación de la temperatura.
Y
"Ello" comenzó a responder, cómo no.
Mammy lo trabajaba de maravilla, estaba lubricando aquel miembro como nunca y
ella misma se estaba poniendo cachonda. Tim empezaba a notar los síntomas de siempre;
pero aquello le gustaba demasiado para parar. Llegó el momento y la intrépida
negraza se puso a horcajadas sobre él. Con
su mano agarró aquel poste y lo fue deslizando hacia su entrada. ¡Manténlo ahí
muchacho! mientras trataba de abrir su sexo lo más posible y en suaves empujones
pretendía meterse a "Ello". Poco a poco los esfuerzos de aquella maestra lograban
que se fuera introduciendo algo, allí todos sudaban ya cuando, de repente, entró.
Mammy lanzó un pequeño quejido y enseguida se puso a maniobrar arriba y abajo
ya sin la resistencia del principio. Aquella viga había logrado encajarse y Mammy
la estaba dando juego delicioso. ¡Bravo muchacho!, la negraza se estaba ya volviendo
loca y disfrutaba de aquella hazaña, mientras Tim...¿Qué ha sido de Tim?
Tim había llegado a notar cómo se introducía casi por completo en aquella hembraza
y cómo el balanceo le estaba produciendo gustosas y desconocidas sensaciones;
él instintivamente le seguía aquel sabroso ritmo; pero sentía como si, a la vez
que se movía, se fuera alejando más y más por un camino placentero donde cada
vez era todo más oscuro. De repente ya no sintió nada especial, quizás había llegado
a otro mundo.
Ya en éste, Mammy, sudorosa y sofocada por el esfuerzo comenzó a preocuparse un
poco, aquel chico no abría los ojos ni decía nada, ni se movía, aunque el hecho
era que su aparato estaba totalmente tieso. Le dio unas palmaditas y vio que no
reaccionaba. Se sacó aquello asustada y echándose algo por encima salió a llamar
al amigo.
Allí estaba Tim, encima de la cama, boca arriba y con "Ello" como un cañón que
apuntara hacia el horizonte desde lo alto de las murallas. De nada sirvieron las
bofetadas ni el agua que le echaron por encima. Tuvieron que llamar a una ambulancia,
su corazón aún latía; aunque no tenía apenas ritmo.
Por alguna extraña razón, quizás las nuevas fuertes sensaciones, la sangre no
volvía totalmente al cerebro y otros órganos vitales produciéndose un coma profundo.
36
DÍAS DESPUÉS
The Gedeon And The Twelve Good Angels
Memorial Hospital
Comatose´s
Section
Full
Name: Timothy L. Slattery
Diagnosis:
Deep Coma by not sangineous feed-back
Cada semana sus padres le visitaban.
¿Qué ha podido ocurrirle doctor?
Por
alguna extraña razón, quizás las nuevas fuertes sensaciones, hemos detectado que
la sangre no vuelve totalmente al cerebro y otros órganos vitales, sigue en, ejem..,
produciéndose un coma profundo por falta de riego.
A
través de la vitrina observan con desesperación cómo en los últimos siete días
no había bajado el ángulo de 74º que aún forma "Ello" con la horizontal; pero
tienen esperanza.
Vete al principio y verás el final.
Autor: El Trovador de Ojaio