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Los relatos
de...
H U R S U L A | |
Un
sueño... | Desde
que viví mi pequeña travesura con mi perrita Yulai y mi amigo en
la cocina, nunca volví a ser la misma... Bueno
lo cierto es que comencé a tener sueños, unos sueños que
siempre comenzaban en una habitación donde un señor me había
adoptado para sus necesidades de afecto, yo era mayor, ya contaba
con 18 años. Sin embargo me llevaba en carro de bebé, vestida como
tal y con pañales, entonces se reunía con sus amigos para celebrar
mi llegada a su hogar, ellos bebían y se reían mucho y yo estaba
allí en aquel carro tumbada, esperando que vinieran a verme mas de cerca.
Entonces ellos se acercaban al carrito y me decían cosas, mi papa adoptivo
me quitaba lentamente el paquete y me pedía que hiciese pipi para ellos
y yo lo hacia, mi coñito se humedecía en la cama, pero no era precisamente
en el sueño sino el la realidad. Me tocaba y me excitaba experimentar la
sensación de ser vista, de la excitación de los demás, más
tarde me metían sus miembros jadeantes, diciéndome que era sólo
un experimento y que tenia que portarme bien, que pronto papi y sus amiguitos
me darían la "lechíta" por el chichi y me pondría buena... Aquello
me excitaba a un más, la idea del semen de un hombre supurando sobre o
dentro de mi, ponía
un mecanismo en mi "alarmante", me desnudaba el la cama, me restregaba
por las paredes para sentir su tacto en mi espalda, me asomaba a la ventana desnuda
y me imaginaba como me penetran lentamente y después violentamente me arañaba,
babeaba sedienta, necesitaba explorar ese lado oscuro en mi que me llevaba al
abismo cada noche... Me
humedecía con la imaginación y me excitaba el poder ser deseada
por todos, empecé no utilizando
braguitas cuando salia sola por ahí, me gustaba sentirme desnuda por dentro
y solo yo conocer mi verdadera naturaleza caliente como mi piel... me atraían
las miradas y seducía con la mía. Pensaba... si tu supieras!!, llegaba
a casa y me masturbaba como lo hago habitualmente 5 o 6 veces seguidas, como un
vampiro que necesita sangre para subsistir... y allí empecé a jugar
y a explorar aquel lado que cada vez formaba más parte de mi, sabía
que en la cama no era como las demás y sabía que podía llegar
a aprovecharme de ello... Hasta
pronto...
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